Por Julio González / Un Viandante
Entre mis lecturas sobre cultura general en
mis años mozos, encontré una frase que me persigue: “desarme psíquico”. Este
concepto, magistralmente advertido por Pedro Andrés Pérez Cabral en su obra Comunidad
mulata (El caso socio político de la República Dominicana), describe una
estrategia silenciosa diseñada para transformar la militancia revolucionaria en
una masa ritualizada.
Lo que en los años setenta y noventa se vivió
como un debilitamiento progresivo de la conciencia crítica, hoy se reproduce
con nuevas y sutiles formas en la política dominicana.
El abismo
revelado: 1994
1994 no fue el inicio del desarme psíquico,
sino su revelación más cruda. Lo que Comunidad Mulata había
diagnosticado como pérdida de horizonte y erosión de la militancia
revolucionaria se manifestó ese año como fractura institucional y electoral. El
fragor de la contienda no inauguró la grieta: la amplificó. La conciencia
colectiva ya había sido desarmada, y el escenario político solo puso en
evidencia la magnitud del vacío.
Más que un “punto de quiebre”, 1994 debe
leerse como abismo revelado: el espejo roto que reflejó la derrota
interior de la militancia, la pedagogía de la desesperanza que se había
instalado mucho antes. La crisis electoral fue apenas la superficie de un
proceso más profundo, donde el desarme psíquico se convirtió en condición
estructural de la vida política.
Este año, lejos de ser un episodio aislado,
marca la intensificación de un desgaste que venía incubándose desde la década
anterior. La militancia, privada de horizonte, se enfrentó a un escenario donde
la lucha ya no era por la victoria, sino por sobrevivir en medio de la derrota
interiorizada.
Así, 1994 se convierte en el símbolo del
tránsito: del fragor de la contienda hacia la plegaria de la resignación. Y
en ese tránsito, la serie encuentra su puente natural hacia la noción de Desesperanza
aprendida, mostrando que la crisis no fue coyuntural, sino pedagógica,
inscrita en la conciencia colectiva como lección amarga de derrota.

Profundo análisis sociopolitico, retrato de la sociedad del fin de la ideologia, al decir de Daniel Bell . Resignado; no, somos voces clamando en el desierto ( Juan Bautista de hoy) los últimos de los Moycanos, alguien deberá creer en nuestro anuncio,
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