domingo, 5 de abril de 2026

Del fragor a la plegaria: ¿Cómo se desarma la mente de un militante? Entrega 1

Por Julio González / Un Viandante

Entre mis lecturas sobre cultura general en mis años mozos, encontré una frase que me persigue: “desarme psíquico”. Este concepto, magistralmente advertido por Pedro Andrés Pérez Cabral en su obra Comunidad mulata (El caso socio político de la República Dominicana), describe una estrategia silenciosa diseñada para transformar la militancia revolucionaria en una masa ritualizada.

Lo que en los años setenta y noventa se vivió como un debilitamiento progresivo de la conciencia crítica, hoy se reproduce con nuevas y sutiles formas en la política dominicana.

El abismo revelado: 1994

1994 no fue el inicio del desarme psíquico, sino su revelación más cruda. Lo que Comunidad Mulata había diagnosticado como pérdida de horizonte y erosión de la militancia revolucionaria se manifestó ese año como fractura institucional y electoral. El fragor de la contienda no inauguró la grieta: la amplificó. La conciencia colectiva ya había sido desarmada, y el escenario político solo puso en evidencia la magnitud del vacío.

Más que un “punto de quiebre”, 1994 debe leerse como abismo revelado: el espejo roto que reflejó la derrota interior de la militancia, la pedagogía de la desesperanza que se había instalado mucho antes. La crisis electoral fue apenas la superficie de un proceso más profundo, donde el desarme psíquico se convirtió en condición estructural de la vida política.

Este año, lejos de ser un episodio aislado, marca la intensificación de un desgaste que venía incubándose desde la década anterior. La militancia, privada de horizonte, se enfrentó a un escenario donde la lucha ya no era por la victoria, sino por sobrevivir en medio de la derrota interiorizada.

Así, 1994 se convierte en el símbolo del tránsito: del fragor de la contienda hacia la plegaria de la resignación. Y en ese tránsito, la serie encuentra su puente natural hacia la noción de Desesperanza aprendida, mostrando que la crisis no fue coyuntural, sino pedagógica, inscrita en la conciencia colectiva como lección amarga de derrota.

 

1 comentario:

  1. Profundo análisis sociopolitico, retrato de la sociedad del fin de la ideologia, al decir de Daniel Bell . Resignado; no, somos voces clamando en el desierto ( Juan Bautista de hoy) los últimos de los Moycanos, alguien deberá creer en nuestro anuncio,

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