domingo, 29 de marzo de 2026

Introducción a la Serie Del fragor a la plegaria: crónica del desarme psíquico

Por Julio González / Un Viandante

Introducción

La historia política dominicana no solo se escribe en las urnas y en las calles, sino también en la conciencia de sus militantes. Esta serie, que presentaré en cuatro entregas, Del fragor a la plegaria: crónica del desarme psíquico, propone un recorrido por ese tránsito silencioso que transformó la combatividad revolucionaria en ritual religioso, y la crítica en resignación.

El concepto de “desarme psíquico”, advertido por Pedro Andrés Pérez Cabral en Comunidad Mulata, sirve como hilo conductor para entender cómo la militancia pasó de ser fuerza transformadora a convertirse en feligresía obediente. El año 1994, más que un punto de quiebre, fue el abismo revelado: el momento en que la fractura institucional expuso un vacío incubado en la conciencia colectiva.

Desde allí, la política dominicana entró en un ciclo de ritualización y claudicación simbólica, donde el sermón sustituyó a la estrategia y la plegaria reemplazó al fragor. El eco del viejo PRD resonó en el PRM como un ejército que marcha sin fuego, transmitiendo al pueblo la convicción de que nada puede cambiar.

El cierre de este recorrido se encuentra en la noción de desesperanza aprendida, definida por Martin Seligman: la convicción de que ningún esfuerzo altera el resultado. En la política dominicana, esta pedagogía de la derrota se instaló como hábito cultural, paralizando tanto a la militancia como a la ciudadanía.

Esta serie no busca solo narrar un proceso, sino invitar a reconocerlo y a recuperar las armas psíquicas de la crítica y la acción consciente. Porque si el fragor desembocó en plegaria y la derrota se transformó en condición, aún queda la posibilidad de despertar y devolverle al pueblo su voz crítica y transformadora.



 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

📑Serie Síndromes del Poder: Procusto en la política interna, la falsa unidad y el desencanto perremeísta

  Por Julio González / Un Viandante “El síndrome de Procusto está haciendo olas en los litorales municipales y zonales perremeístas”. La ...