🏛️ La Victoria como génesis institucional: Santo Domingo Norte y el nuevo mapa del poder
Por Julio C. González
Un Viandante
La descentralización del poder no es solo una aspiración técnica: es una exigencia simbólica. En la República Dominicana, donde el centro político ha gravitado históricamente en torno al Distrito Nacional, la propuesta de una Ciudad Gubernamental en Santo Domingo Norte representa un giro editorial, territorial y ciudadano. No se trata de replicar el centro, sino de redistribuirlo con legitimidad.
La comuna de La Victoria, ubicada en Santo Domingo Norte, fue durante décadas el punto de partida de las campañas presidenciales de José Francisco Peña Gómez, líder histórico del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y figura fundacional del actual Partido Revolucionario Moderno (PRM). Ese gesto no era casual: era un reconocimiento explícito de la dignidad popular y de la necesidad de construir el poder desde los márgenes.
Hoy, esa memoria puede transformarse en arquitectura estatal. Instalar una Ciudad Gubernamental en Santo Domingo Norte no solo honra esa tradición: la proyecta hacia una institucionalidad más plural, técnica y ciudadana.
Santo Domingo Norte ha dejado de ser un municipio periférico. Su infraestructura vial se ha robustecido con ejes como la avenida Hermanas Mirabal, que conecta con el corazón del municipio; la Konrad Adenauer y la Jacobo Majluta, que lo atraviesan de Este a Oeste, enlazando con la Charles De Gaulle desde Santo Domingo Este; la avenida Colombia, actualmente intervenida para mejorar el flujo hacia el Distrito Nacional, Santo Domingo Oeste y Los Alcarrizos; y la Autopista Duarte, a la altura del kilómetro 13, que proyecta conectividad directa hacia el Cibao. A esto se suma el puente paralelo al Francisco J. Peynado, anunciado como enlace directo con la avenida Máximo Gómez y el centro político del país, y la proximidad al Aeropuerto Joaquín Balaguer (La Isabela), a menos de diez minutos de los terrenos estatales disponibles en la Jacobo Majluta.
Este conjunto vial convierte a Santo Domingo Norte en un nodo territorial emergente, capaz de articular regiones tradicionalmente desconectadas del centro institucional.
A diferencia de otros municipios con alta saturación partidaria, Santo Domingo Norte ofrece terrenos estatales disponibles en zonas como la Jacobo Majluta, con baja densidad institucional actual. Esta condición permite diseñar un complejo gubernamental desde cero, con criterios de neutralidad técnica, eficiencia logística y simbolismo ciudadano.
La instalación de una Ciudad Gubernamental en este territorio no solo descentraliza el poder: lo reconfigura. Permite construir una institucionalidad que no responde a la lógica de concentración, sino a la de redistribución legítima.
Esta propuesta editorial no es una simple reubicación de oficinas. Es una afirmación de que el Estado puede y debe nacer desde sus márgenes. Que la memoria política, la infraestructura emergente y la disponibilidad territorial pueden converger en una nueva arquitectura institucional.
La Victoria, como punto de partida, no solo honra la historia del PRD y su escisión actual, el PRM: la transforma en presencia estatal plural. Y Santo Domingo Norte, como sede, se convierte en símbolo de una nueva legitimidad territorial.


