domingo, 28 de septiembre de 2025

MiPYMES electorales: el clientelismo como modelo de permanencia institucional.


 Por Julio González            

Un Viandante

En la República Dominicana, el clientelismo político ha dejado de ser una práctica periférica para convertirse en un modelo operativo de permanencia institucional. A lo largo de los últimos 24 años, figuras que orbitan entre partidos minoritarios, cargos simbólicos y estructuras paralelas han logrado mantenerse en el aparato estatal sin que medie una legitimación electoral clara. Este fenómeno, que puede denominarse MiPYMES electorales, describe agrupaciones políticas o liderazgos individuales que operan como microempresas de influencia, negociando cargos, visibilidad y presupuesto a cambio de adhesión coyuntural.

Las MiPYMES electorales son estructuras políticas de baja representación electoral pero alta capacidad de negociación. No ganan elecciones, pero sí posiciones. No movilizan masas, pero sí sellan pactos. Funcionan como bisagras entre partidos mayoritarios y sectores periféricos, ofreciendo adhesión simbólica a cambio de cuotas institucionales.

En este ecosistema, la permanencia no depende de resultados electorales ni de méritos técnicos, sino de la capacidad de estar disponibles para pactar. Figuras que han ocupado cargos en gobiernos sucesivos, sin importar el signo partidario, ilustran cómo la institucionalidad se flexibiliza para acomodar intereses personales o partidarios.

Algunos casos revelan incluso violaciones a la ley, como la simultaneidad de funciones públicas incompatibles, o el uso de cargos simbólicos para mantener presencia sin fiscalización. Otros muestran cómo la trayectoria militar, religiosa o comunitaria puede convertirse en plataforma política sin pasar por el escrutinio ciudadano.

Este modelo genera consecuencias profundas para la democracia. La desprofesionalización del Estado, la fragmentación simbólica del sistema de partidos y el debilitamiento institucional son síntomas de una cultura política que privilegia la negociación sobre la representación. Las MiPYMES electorales no necesitan convencer al electorado, solo necesitan mantenerse útiles para el poder.

Frente a este panorama, se vuelve urgente construir mecanismos de fiscalización ciudadana que permitan identificar, documentar y cuestionar estas trayectorias. La permanencia institucional debe responder a criterios de mérito, transparencia y representación, no a pactos coyunturales.

 

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