domingo, 19 de abril de 2026

Serie Del fragor a la plegaria: El eco del viejo PRD en el PRM: Un ejército que marcha sin fuego Entrega 3


Por Julio González / Un Viandante

El “desarme psíquico” no es un episodio estático de nuestra historia; es una práctica viva que se hereda y se reproduce. Hoy, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), como heredero directo de la tradición del viejo PRD, manifiesta los mismos síntomas de esta claudicación interna.

Lo que en el pasado fue dogma y represión, en la actualidad se ha disfrazado de modernización y disciplina burocrática. Sin embargo, bajo esa superficie de eficiencia administrativa, subyace la misma militancia desarmada, incapaz de confrontar o cuestionar el rumbo de su organización.

Un ejército sin voz

La herencia del PRD resuena en el PRM como un eco debilitador:

  • La consigna como plegaria: El fragor de la lucha política ha sido sustituido por un murmullo administrativo y ritual.
  • Desplazamiento del dirigente: Los cuadros políticos con visión estratégica siguen siendo desplazados por la figura del “predicador”, manteniendo el liderazgo en el ámbito del sermón y no de la transformación real.
  • La marcha silenciosa: El resultado es un ejército partidario que sigue marchando por inercia, pero que ha perdido el “fuego” y la voz crítica que alguna vez le dio legitimidad ante el pueblo.

El impacto en la ciudadanía

Este fenómeno no solo afecta las estructuras internas, sino que tiene un impacto devastador en la sociedad:

  • Pérdida de legitimidad: Un partido que entrega sus armas mentales y críticas se convierte en un cascarón ritual, incapaz de responder con firmeza a las demandas ciudadanas.
  • Erosión de la confianza: La ciudadanía percibe que los espacios que antes eran de propuesta y lucha se han transformado en templos de obediencia, lo que genera una profunda desorientación en quienes aún creen en el poder transformador de la política.

El eco del viejo PRD en el PRM demuestra que, sin un ejercicio de rescate de la dignidad crítica, la política corre el riesgo de convertirse en un simple ejercicio de gestión vacía, lejos de las aspiraciones del pueblo dominicano. Y es precisamente aquí donde el tránsito hacia la desesperanza aprendida se hace inevitable: cuando la militancia, desarmada en lo psíquico, transmite al pueblo la convicción de que nada puede cambiar.



 

9 comentarios:

  1. Este artículo me trae a la memoria un cuento del maestro Juan Bosch.
    Todo se ha alquilado.
    Se cuelga el sombrero y las capas a las entradas de los partidos.

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  2. Ojalá dentro del partido muchos puedan leer este artículo y analizarlo...

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  3. EXCELENTE MUY BUENA COLEGA JULIO CESAR GONZALEZ

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  4. Sin desperdicios y ojalá no sea tarde para recapacitar lo que estamos viendo es autodestrucción avanzada.

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  5. Más claro no lo puede explicar nadie, y exactamente lo que está en este municipio, dónde por interés grupales, se insiste en tener un padrote que ya no engendra, y dónde la opinión y el reclamo responsable se etiqueta de deslealtad, a los que no nos son leales.

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  6. Excelente siempre me nutro en cada palabra de esta página Dios le bendiga.

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