Por Julio González / Un Viandante
En la celebración de los 11 años del PRM en
Santiago, el discurso oficial resaltó la fortaleza de una estructura que se
percibe como invencible rumbo al 2028. Sin embargo, detrás de la mística de los
actos multitudinarios, existe un síntoma silencioso pero peligroso: la
parálisis de los frentes de masas. Estos órganos, que deberían ser los sensores
del partido en la sociedad civil, parecen haber mutado de estructuras de
combate a simples células estáticas de gestión de nómina.
De la Militancia Orgánica a la Simulación Administrativa
Históricamente, los frentes de masas
(maestros, abogados, agropecuarios, sector salud, etc.) han sido el puente
entre el partido y los gremios. No obstante, el diagnóstico técnico actual
revela una "desconexión nerviosa". En lugar de influir en la
opinión pública o captar nuevas voluntades, muchos de estos frentes se han
convertido en "centros sociales" donde la actividad política ha sido
sustituida por la burocracia.
Esta situación responde a una técnica de control identificada por Chomsky: la estrategia de la distracción. Al mantener a los dirigentes sectoriales ocupados en tareas administrativas o métricas de vanidad (vanity metrics), se anula su capacidad de debate intelectual y su rol como actores políticos reales.
El "Lloro" como Válvula de Escape
Un fenómeno curioso que ocurre en las
reuniones de estos organismos es la transformación de los espacios de trabajo
en "muros de las lamentaciones". La cúpula permite el
"pataleo" o la queja constante porque funciona como una catarsis
controlada. El dirigente se desahoga por la falta de recursos o espacios,
pero sale de la reunión con la presión interna reducida, manteniendo una
"unidad" por puro agotamiento emocional en lugar de por convicción
estratégica.
La Oposición y el Vacío de Poder Sectorial
Mientras el PRM gestiona el silencio de sus
cuadros, la oposición —liderada por un estratega de largo aliento como el Dr.
Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo— apuesta a llenar esos vacíos en los
gremios y comunidades. La Fuerza del Pueblo entiende que la política se gana en
el territorio y en la representación de las causas sociales.
Si los frentes de masas del PRM no recuperan su fuego y su operatividad política, el partido llegará al proceso electoral con un cuerpo robusto en apariencia, pero con un sistema nervioso atrofiado. La advertencia es clara: un ejército de cuadros que solo simula trabajar no tendrá la capacidad de respuesta necesaria cuando la competencia externa arrecie en los barrios y sectores profesionales.


Muy acertado articulo
ResponderBorrarExcelente 👌
ResponderBorrarespero que ese artículo llegue a la cúpula del PRM.
Por lo menos yo, me siento como un general sin tropa, mi Partido del PRM y la municipalidad, mutilo ese repaldo que teníamos de muchos colegas, que hacíamos causas común en la política.
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