domingo, 2 de noviembre de 2025

🛵 De la periferia al centro: los motoristas como columna invisible de la ciudad.

 


🛵 De la periferia al centro: los motoristas como columna invisible de la ciudad

Por Julio González

Un Viandante

En gran parte del país, la movilidad no se organiza desde los planos, sino desde la calle. Miles de motoconchistas y repartidores sostienen día tras día una red espontánea de transporte y abastecimiento que conecta comunidades, comercios, instituciones y hogares. Aunque operan en la informalidad, su función social es indiscutible: son el pulso del territorio, los brazos visibles de una economía que el Estado aún no ha sabido leer.

El motoconcho y el delivery no surgieron por moda ni por innovación tecnológica: son respuestas concretas al abandono estatal, a las brechas del transporte formal, y al deseo legítimo de trabajar. Allí donde no llega el metro ni la OMSA, llega un motorista. No con uniformes ni códigos QR, sino con conocimiento territorial, eficiencia práctica y vocación de servicio.

Este universo motorizado —improvisado pero constante— ha sido por años objeto de estigmas y omisiones. No aparece en los mapas oficiales ni en los presupuestos públicos. Sin embargo, es precisamente desde esta red espontánea que puede nacer una nueva visión de ciudad: una que formalice sin excluir, que regule sin sofocar, que dignifique sin borrar.

La formalización del sector no es sólo una medida de orden vial: es una inversión estratégica en cohesión social, generación de ingresos y reconstrucción del tejido urbano. Algunas claves:

  • Tributación adaptada: mecanismos simples y proporcionales, que permitan al Estado recaudar sin afectar la subsistencia.
  • Afiliación a seguridad social: acceso voluntario, con incentivos y protección ante accidentes o vejez.
  • Rutas y espacios públicos dedicados: zonas de espera, puntos de carga, carriles preferentes en sectores de alta demanda.
  • Acceso a crédito y digitalización: bancarización progresiva, uso de aplicaciones locales, y fortalecimiento cooperativo.

La clave está en construir una formalización con rostro municipal. Que los ayuntamientos sean protagonistas, junto con asociaciones de motoconchistas, juntas de vecinos y plataformas de reparto. Que haya licencias accesibles, oficinas locales de atención, y mesas consultivas permanentes. Que los motoristas de Villa Mella, Sabana Perdida o cualquier lugar del país no sean sólo regulados, sino reconocidos como actores urbanos legítimos.

Modelos como el MEI en Brasil, el mototaxismo organizado en Colombia, o los avances recientes en seguridad social para repartidores en México, muestran que es posible formalizar sin excluir. Que el informal no es “ilegal”, sino “no atendido”. Que el Estado puede encontrar en estos trabajadores aliados para construir ciudad, territorio y ciudadanía.

  

3 comentarios:

  1. Saludos maestro, cuando existe voluntad casi todo es posible. Es tan solo que sea un interés del estado y la solución de integración socioeconómico del sector Motoconcho seran visibles

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  2. El estado planificando y organizando tanto a los motoristas y regularizando puede encontrar no solamente una fuente de ingresos sino también devolver confianza y seguridad a la ciudadanía.

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  3. Ellos hacen aportes con su desempeño sin embargo hay que construir un proyecto de gerencia donde se haga revisión anualmente para las mejoras, así como construir un perfil de como deben manejarse.... Alfabetizarse, construir compromiso, así ganamos todos

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