ALGO MÁS QUE LA ISLETA
Por Julio González
Un viandante
Atravesando de sur a norte todo el corazón del municipio Santo Domingo Norte, la avenida Hermanas Mirabal es, por mucho, la principal arteria vehicular y comercial con que cuenta dicho territorio, amén de que es la vía conductora a los más antiguos residenciales y habitacionales que pueblan el mismo.
Esta avenida alberga sobre su piel asfáltica el viaducto ferroviario por el cual se conduce el tren o Metro de Santo Domingo, línea primigenia, y que tiene como soporte, en gran parte de su recorrido, una isleta central con algo más de dieciséis años de construida.
En fecha reciente, las autoridades del Ayuntamiento Santo Domingo Norte anunciaban “el inicio de la primera etapa de transformación y embellecimiento de la Av. Hermanas Mirabal completa”, contemplándose en el mismo proyecto el “acondicionamiento de aceras, contenes y la creación de murales que reflejan las expresiones culturales y el valioso patrimonio artístico de nuestro municipio”.
A más de resaltar el compromiso con “seguir avanzando” para que el municipio sea un lugar de orgullo y oportunidades, es dable esperar que la avenida Hermanas Mirabal sea intervenida en su totalidad y de manera integral.
Esta decisión de la Alcaldía de Santo Domingo Norte es plausible, tomando en consideración la importancia de esta vía, que parte en dos la geografía de este inmenso territorio, alberga en su trayecto, como ya se ha resaltado, viviendas, comercios y otras muy variadas actividades, así como también es la vía de tránsito vehicular más densamente utilizada para entrar y salir del municipio.
El componente comunicacional del proyecto de intervención debería aportar más detalles a esos mismos munícipes para los cuales las autoridades dicen trabajar para que se sientan orgullosos y puedan aprovechar las oportunidades prometidas en el anuncio realizado por la corporación edilicia.
En lo que respecta a este viandante, algunas interrogantes afloran y me pregunto si el proyecto contempla algún componente educativo para que, por ejemplo, los residentes de los barrios populares que acceden a la avenida no depositen la basura en la isleta y esperen el paso de los camiones recolectores.
¿Dispondrán de algunas medidas de coacción, por ejemplo, para evitar que los comercios que expenden piezas de repuestos para motores utilicen la remozada isleta como “talleres” de reparación de estos vehículos?
Y, por último, y no menos importante, ¿podrán las autoridades municipales, en coordinación con el INTRANT y la DIGESETT, desacostumbrar a los motoristas de transitar entre las columnas del tren y por encima de la isleta ya remozada, y evitar con esto las sorpresas que de manera continua se llevan los conductores que transitan la concurrida avenida a cualquier hora de la mañana, la tarde o la noche?
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